miércoles, enero 11, 2006

Otra fructífera charla con Barby...

... me hizo pensar en el rol de las relaciones afectivas para los Visitantes. Desde Freud para acá sabemos que el tabú del sexo da forma a nuestras mentes desde que nacemos. Y aunque don Segismundo no es muy amigo mío, por eso del inconsciente como repositorio de recuerdos reprimidos y otras nociones estrafalarias que se sacó de la proverbial galera (véase el artículo correspondiente del Diccionario Escéptico para más datos), sí destacó el rol central que este impulso tiene en nuestra psique.

El ingrediente de la culpa siempre ha jugado un papel notable en el tema del sexo. Y Barby me preguntaba y se preguntaba por qué había de vivir algo tan natural con tanta culpa, y nos preguntábamos si no sería posible evitarlo. Y, claro, yo me decía que seguramente los Visitantes lo habrían evitado. Ya los he imaginado haciendo el amor (o teniendo sexo, que no siempre uno ama a su compañero de cama o de mesa de la cocina) de muchas maneras posibles e incluso de algunas imposibles (para los humanos, se entiende), gozando como desaforados o con suavidad, inventando cosas raras o siguiendo las rarezas de sus compañeros humanos, pero (y ahí está la gracia, me parece a mí), sin explotación, sin mentiras, sin cópulas rencorosas entendidas como castigo. Como formas de afecto generalizadas y pansexuales (otra vez esa palabreja) extendidas como un manto que los abarque a ellos y a toda la humanidad.

Sería bueno que los Visitantes fueran un vehículo para tratar del tema de la incomodidad del sexo en la cultura. Pero ahí el sayo me empieza a quedar grande, vea. Primero logremos escribir algo, y después veremos qué sale...

7 Comments:

Barbara Din Art said...

Una de las cosas que pienso siempre es la siguiente:
Los animales con reproducción sexual (estudiar el comportamiento de los vegetales se hace más complicado) tienen un motivo muy lógico y necesario para el sexo: reproducirse. Ese es el mandato genético y hormonal. La mayoría (bueno, no sé si la mayoría, pero una graaan parte) tienen sexo cuando hay celo (no importa de qué parte surge, la cosa es que hay una revolución hormonal y se acabó).
Yo siempre me pregunto si los humanos alguna vez tuvimos épocas de celo (de nuestros primos los primates no me acuerdo, deberé investigar). Si alguna vez fue así, no había mucho de qué preocuparse: a coger cuando las hormonas lo dictaran y listo el pollo, no más conflictos. Ahora, cuando no hay celo, ¿de qué manera surge el sexo? (hablo de cualquier animal, tampoco me acuerdo).
Por otro lado, al no tener celo ni necesitar reproducirnos con urgencia porque se nos acaban los humanos, el sexo deja de tener el fundamento básico por el cual surgió. Entonces, a los humanos nos queda una pregunta: ¿qué se hace con el sexo? No es necesario ya como lo es para otros animales, pero sigue teniendo la característica de ser placentero (tampoco quiero ahondar mucho: no sé cuán placentero le resulta al resto de los animales), como saciar el hambre, cosas que son astutamente placenteras para que uno busque hacerlas y perpetúe así su especie. Entonces queda el placer y no la necesidad. ¿Qué hacemos con esto? ¿Para qué sirve ahora? Volviendo a los primates, he visto que entre ellos se usa también como herramienta de dominación y de confirmación de la posición social. ¿Lo usamos así nosotros también? (creo que esta respuesta es afirmativa) :)
Es como lo de los hijos: ya no hace falta tener hijos para perpetuar la especie. ¿Por qué tiene hijos la gente? Creo que por mandato social. No encuentro ningún otro fundamento válido.
El problema es que los mandatos sociales con respecto al sexo son enfermizamente contradictorios.
Tal vez pudiera ser una poderosa herramienta de comunicación, además de placentera (y ahí entran los Visitantes, muy sabiamente). ¿Puede servir para otra cosa, tener otro fundamento?
Si sólo nos permitiéramos explorarlo...
Me fui a la mierda, lo siento. Ji ji.

Anónimo said...

El problema de la "culpa" en el sexo debe ser tratado con cuidado. No sé de los visitantes, pero el apetito sexual de los humanos varía según ciertas y determinadas circunstancias.
O sea, hablando en crioyo: cuando yo era muy pibe (y apenas había 4 canales ByN) no podías ver ni media teta ni en revistas ni en tele y quizá te la dejaban ver en el cine en alguna prohibida.
El nivel de calentura que había en la muchachada llegaba a límites hoy no comprendidos.
Ej: mi pibe dejó de frecuentar a cierta señorita (muy linda y que yo le hubiese dado con sumo gusto) porque "no se depilaba correctamente".
Hoy veo menos calentura (no quiere decir menos sexo), más displicencia y una gama más amplia de variedades.

Marcelo (a) Richie Adler said...

Acota Brendo:

El problema de la "culpa" en el sexo debe ser tratado con cuidado. No sé de los visitantes, pero el apetito sexual de los humanos varía según ciertas y determinadas circunstancias.

Desde ya. Pero la sociedad postvisitante es crecientemente irracional, hostil ante las libertades psicofísicas y en la parte que se relatará hay un gobierno religioso de facto. Me parece que los deseos reprimidos cuadran bastante bien en un entorno así.

Por otro lado, la anécdota de tu hijo sirve para reflejar la creciente frivolización de la sociedad (por no decir que hay más boludeo, que no es lo mismo). Y otro tema que es igual de importante o más: evidentemente el quía no tiene problemas a la hora del levante, o no hubiera largado a la mina con tanta facilidad. Otra gente no opera con la misma facilidad en la palestra del intercambio afectivo. La accesibilidad irrestricta al afecto y la intimidad física, aún hoy, para algunos sigue siendo un lujo. (Léase más fácil: aún hoy, hay gente que no encuentra quién le dé bola.)

Anónimo said...

No había pensado en la sociedad luego de la ida de los Visitantes. Visto desde esta perspectiva, puede darse situaciones similares a la de la edad media, a lo que sucedía con los talibanes, etc.
El morbo privado aumentaría hasta límites insospechados mientras que lo que se expone a la sociedad sería una fachada de pureza y castidad.
Me gusta mucho este universo de "escondidas" ante un régimen de religiosidad extrema, donde hay seres que realmente merecen seguir a los Visitantes hasta su "morada" pero que por esto mismo son perseguidos.
Entonces la "culpa" toma una doble significación y permite un doble discurso acomodaticio.
Como dijo Barby, me fui a la mierda... je.
Me gustaría mucho leer un relato donde actúen los Visitantes para darme mejor idea de su interacción con los humanos.

Marcelo (a) Richie Adler said...

El cuento Paula y la ausencia que habíamos empezado a analizar en el taller está ambientado en el universo de los Visitantes

Anónimo said...

Muy bueno ese cuento, pero los Visitantes ya habían partido y la sociedad iba camino a convertirse en una especie de gran caza de brujas. Eso está bien logrado.
Lo que yo decía transcurriría antes.
Esperaré relatos donde los Visitantes actúen.

Unknown said...

¿Un ejemplo de una sociedad pos-visitante no podría ser la españa luego de Franco?
Digo, para tirar una diea.
Cordialmente,
Yo.

P.D: niño errante=Martín de eltayer.